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Iglesia en crisis: la necesidad de los Santos para volver a la fe

Jesucristo predicaba a partir de palabras sencillas conceptos como el amor al prójimo, el desprendimiento de los bienes materiales, el perdón y la esperanza en la vida eterna. Los primeros cristianos llevan su legado a los pueblos y, como ellos, quienes reciben la fe mediante el bautismo son invitados a seguir sus pasos y a morir como Él por los hermanos. Aquellos que han cumplido con su enseñanza y han llevado una vida de bien son nombrados Santos por la Iglesia Católica. 

La historia de la Iglesia ha ido al lado de los cambios políticos y sociales del mundo. Bajo la fuerza de la corrupción va perdiendo de vista las enseñanzas de Jesús. Parece ser que se contradice: en lugar de defender a los pobres, forma parte de un grupo dominante que en vez de anunciar el Evangelio a todas las personas, lo pone fuera del alcance de quienes consideraba “indignos”. Muchos comienzan a cuestionar la fe, y con razón. 

Es difícil creer en una Iglesia que, a pesar de tener las bases en Cristo, manifiesta conductas que no van de acuerdo a su enseñanza. Sin embargo, no hay que olvidar que está conformada por humanos imperfectos como nosotros, y que en medio de las crisis siempre ha habido cristianos que han creído verdaderamente la palabra, y se dedican a la Evangelización en el amor, el cuidado de los enfermos, y la atención a los más necesitados. Estos son los que he mencionado al principio.

La acción de los Santos mantiene viva la creencia de que existe un Dios bueno y amoroso que quiere lo mejor para sus hijos, y hace presente al Cristo Resucitado que profesa la fe católica. No se trata de dioses a quienes hay que adorar, sino de hombres –y mujeres- a quienes hay que venerar por sus buenas obras. El Papa Francisco, en una carta dirigida a los jóvenes, invitó a buscar la Santidad para anunciar la Buena Noticia a las gentes ahora que se está perdiendo la fe: “necesitamos santos sin velo, sin sotana. Necesitamos santos de jeans y zapatillas" dijo el Pontífice. Santos que actúen, así como San Felipe Neri.


El Santo cayó “como anillo al dedo” en su época, donde Italia carecía tanto de fe. Fue un hombre justo que entregó su vida a Dios, y con ese mismo Espíritu tuvo un acercamiento con los que más necesitaban de la Palabra. Vivió para la re evangelización de Roma con la alegría de tener a Jesús en el corazón. Al seguir los pasos de Jesucristo e inspirar el amor de Dios en los hombres, San Felipe Neri hizo un gran bien a su tiempo y a la Iglesia.

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